Anoche...

Anoche, salí del metro Universidad Católica en compañía de Mariavictoria, la noche estaba especialmente oscura y hacía un frío que calaba en los huesos, ambas vestíamos abrigos negros largos... Caminábamos hacia Vicuña Mackenna entremedio de unos viejos edificios, mientras avanzábamos, doy vuelta a mirar nuestras huellas, y  veo una silueta masculina que venía siguiéndonos, advierto a mi acompañante de su presencia, ella, en silencio me señala que nos escondamos a los pies de una muralla, la noche oscura cuidaba nuestras espaldas... al agacharnos tras imponente muro de concreto, desaparecemos silenciosamente en la oscuridad... nos encontrábamos abrazadas tan cerca una de la otra, que sentíamos nuestra sangre correr al roce de nuestros cuerpos... La silueta  que venía tras nosotras, desapareció en la inmensidad de la noche, continuamos en silencio... el silencio lúgubre es inesperadamente interrumpido por el sonido de una respiración fuerte y agitada, le murmuro suavemente  si es ella la que respira de tal modo, ella me contesta con un "no" sorprendida, pues pensaba que era yo la que lo hacía... En eso, estiro mi brazo hacia delante, y me encuentro con la cara de un hombre recostado muy cerda nuestro, respirando fuertemente tanto por la nariz como por la boca, al momento en que mi mano roza su rostro, él, agarra fuertemente mi brazo y me lanza sobre el pavimento. Al golpear el suelo, afortunadamente, despierto en mi cama. Eran recién las 6:15 de la mañana.

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